Vacunación Infantil Obligatoria, ¿Hay Realmente Algo Oculto Detrás?

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El día de hoy en EE.UU. un individuo a la edad de 18 recibe 56 dosis de 14 vacunas, contra 5 en 1954. El timerosal y el mercurio, incluídos en algunas vacunas, están bajo la lupa por sospechas de toxicidad.

El primer ministro de Australia Tony Abbott, recientemente anunció que a partir de enero del 2016 entrarán en vigor una serie de reformas históricas en las que los padres que no vacunen a sus niños no volverán a recibir los $200 a la semana como beneficio por cuidado de niños, los $7,500 de reembolso anual por cuidado de niños, ó los $726 anuales como beneficio por impuestos.

Los pagos combinados suman alrededor de los $3,000 dólares australianos al año para una familia con dos niños.

Bueno, hasta aquí parece una ley más.

Pero todo se pone más interesante cuando leemos con atención las palabras dichas por Tony Abbott para, no sé si justificar esta ley o qué se yo. “Los padres que vacunan a sus hijos deben tener confianza de que pueden llevar a sus hijos al “childcare” (lugar adonde cuidan niños) sin el miedo de que sus hijos estarán en riesgo de contraer una enfermedad que potencialmente ponga en peligro sus vidas debido a las objeciones de conciencia hechas por otros (que no vacunan a sus hijos).” Dijo Abott al notificar esta nueva ley.

Según él los padres de niños vacunados estarán más seguros porque ya no habrá, con esta ley, niños sin vacunar que pongan en peligro a los que sí están vacunados. ¿Pero cómo pueden estar en riesgo niños vacunados, si ya están protegidos? Los que en teoría se deberían preocupar son los padres con hijos no vacunados. Me recuerda al ogro de los cuentos ofreciendo dulces a los niños.

Con una disimulada dosis de miedo/seguridad pretende impulsar a los padres a vacunar a sus hijos, nada más que en su intento por convencer no se da cuenta del sinsentido de sus palabras; y es precisamente ese sinsentido el que en mi opinión delata algo más allá de que querer proteger a la población infantil.

Parece manipular la voluntad de los padres para llevarlos a vacunar a sus hijos, cobijado en la aparente intención de querer proteger a la niñez.

Si la intención fuera proteger a la niñez también se tomarían medidas contra el consumo de comida chatarra de McDonald´s, KFC entre otras, bebidas azucaradas como Coca-Cola principalmente, programas de televisión inadecuados para niños como violencia o contenidos sobresexualizados. Recordemos que una fiesta infantil no sería lo mismo sin su dosis excesiva de azúcar y sal en pasteles, frituras y refrescos.  Sin olvidar el problema de salud que representan el consumo de cigarro y alcohol en la población adulta, y el daño a la  salud provocado por el humo de automóviles, el cual podría ser eliminado si empezaran a comercializar masivamente automóviles solares, tecnología que ya existe y que sin embargo no se destapa por afectar los intereses de las petroleras, y un largo largo etcétera.

Desde esta lógica podemos notar que su foco de atención realmente está en las vacunas y no en la prevención y protección de la población.

Bill Gates argumenta disminución de la población al tener más niños sanos ya que los padres ya no querrían tener más que un sólo hijo que les duraría mucho tiempo debido a un buen estado de salud causado por las vacunas, más o menos ese es su argumento. Espero haber malentendido algo, porque este argumento me parece sacado de una realidad alterna en la que los elefantes vuelan.

El Estado de California también promulgó una ley como la australiana que de igual manera será vigente a partir de enero de 2016.

En los dos países se ha dado el caso de polarización entre padres de familia, los que están a favor de las vacunas y los que por su propia decisión no quieren vacunar a sus hijos. Otra ley vigente protege a las farmacéuticas contra las demandas de padres de niños que sufrieron algún efecto adverso al ser vacunados.

Recordemos que el número de personas que ya no quieren vacunar a sus hijos se ha incrementado en los últimos años notoriamente. Todo esto por la falta de confianza en las vacunas generada por una serie de datos que empezaron a circular desde hace algunos años, como por ejemplo que las vacunas únicamente son un negocio inventado por las farmacéuticas, también otros donde se dice que las vacunas son instrumentos que al ser inoculadas en el cuerpo humano causarían algún tipo de deterioro en el individuo como el caso del aumento dramático de casos de autismo en California, al parecer relacionados con el aumento en la cantidad de vacunas requeridas para niños.

Este tipo de información ha venido siendo catalogada como de “teorías de conspiración”.

Tenemos  el caso en el cual un juez federal en Pennsylvania falló a favor de “soplones” que acusaron a la farmacéutica Merck de mentir sobre la eficacia del combo de vacunas contra el sarampión, rubeola y paperas.

El propagar teorías de conspiración se volvió un negocio en sí mismo, siempre lo ha sido, pero gracias a internet se ha masificado. Es común ver que se propaga información falsa o verdades a medias que son vendidas con tono de miedo para vender y de paso asustar a quien se ve expuesto a este tipo de información. Esto hace que mucha información que podría ser útil, se encuentre mezclada con mentiras y que por lo tanto sea cada vez más difícil dicernir. Y hoy en día todo lo que venga con etiqueta de teoría de conspiración es inmediatamente desechado por cualquier analista de TV y por lo tanto por el teleauditorio.

Sin embargo el largo historial delictivo de los dirigentes mundiales y sus socios comerciales nos permite  al menos tomar muy en serio la posibilidad de que lo que los mueve es el dinero y no la salud pública. Lo relacionado con daños al organismo merece un análisis más amplio.

Hay quien afirma que las vacunas son para crear ejércitos de zombies, aunque creo que los teléfonos celulares, la TV y las modas han hecho muy buen trabajo al respecto, sin embargo  a estas alturas y conociendo los antecedentes de la gente a cargo, no descarto nada.

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En lo personal me tocó vivir la paranoia exagerada generada en la Ciudad de México por la aparición aparentemente súbita de cientos o miles de casos de la gripe porcina AH1N1. Donde a cada minuto se mantenía a la población “informada” por medio de la TV de cada nuevo caso confirmado, gente haciendo filas afuera de hospitales para ser diagnosticadas, siendo que la mayoría de ellos no tenían nada, o sólo un simple resfriado.

Empezó a promoverse el uso de la vacuna Tamiflu, siendo que eran relativamente pocos los casos de muertes relacionadas con este tipo de gripe comparado con otros tipos de padecimientos. Poco después se empezó a hablar de la relación de Donald Rumsfeld (Secretario de Defensa durante la administración de George Bush) con la empresa farmacéutica fabricante de la única vacuna.

Ahora, el hecho de que estén empezando a castigar a los padres que no vacunen a sus hijos implementando leyes, además de las ridículas justificaciones y contradicciones en sus intenciones de proteger la salud de los niños, hace parecer muy extraña la campaña de vacunación.

Debido a que la cantidad de datos en contra de las vacunas y los argumentos a favor, es muy extensa y nos llevaría más de una entrada, debatir argumentos científicos de si las vacunas protegen al individuo o no, no ha sido la finalidad de esta entrada, sino poner sobre la mesa, intentando razonar básicamente tres puntos:

*El derecho y libertad de cada quien para elegir lo que le parece mejor para sus hijos y uno mismo sin afectar a los demás.

*Las extrañas justificaciones para manipular la voluntad de la gente y llevarla a vacunarse y vacunar a sus hijos.

*Las contradicciones a la hora de querer proteger la salud pública.

Que cada quien decida.

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