Leer: ¿cosa de unos cuantos?

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Problemas difusión, inestabilidad económica, productividad, modernidad, servicios de salud insuficientes, corrupción en el fomento a la cultura, etc. Muchos son los aspectos que andan en torno al tema de la lectura. Para entrar en materia, según la encuesta realizada en el año pasado, en México, quienes leen más son los jóvenes. Las razones -o pretextos- más frecuentes son:

1. Falta de tiempo

2. Gusto por otras actividades recreativas

3. No les gusta leer

¿Por qué? La respuesta es más compleja. En primer lugar no se puede decir tajantemente que el país no lee, claro que lo hace, pero ¿qué lee y por qué lo hace?. Sin necesidad de exponer una lista enorme de datos, pensémos en nuestros recorridos de casa al trabajo, escuela o al parque: se ven puestos de periódicos y revistas, hay tiendas de cómics, en el metro libros de autoayuda (que han sido retirados de las estanterías y que pierden el precio mas no su calidad), señores con el Libro vaquero en el pantalón, etc, etc.

Pensémos ahora en un sistema educativo que de tan deficiente imprime libros con faltas de ortografía, con más dibujos que texto, pensemos también en un presidente que no sabe el título de ninguno aunque no haya leído y que pretende promover una reforma educativa; pensémos también en nuestro tiempo, el trabajo, los embotellamientos, las deudas, la familia, etc, etc. Con ello nos iremos dando una idea de cómo responder la primera razón.

Ahora ¿interesados en otras actividades recreativas? ¡pero porsupuesto! ¿quién que haya leído no ha sido saboteado por un ¡tú que no estás haciendo nada de provecho, ve a la tienda! o algo parecido. O quién que haya hecho ejercicio, salido a hechar la cascarita, reído más de 30 veces en menos de 30 minutos con un capítulo de su serie favorita, no ha preferido la adrenalina que produce el cerebro por tan gratificante actividad, a tomar un libro? Lo que pasa es que, en cantidad, sólo 4 de cada 10 personas tienen una idea del reto mental, moral y espiritual que implica leer un buen libro. Vasconcelos decía que tenía libros que podía leer sentado y otros que lo obligaban a levantarse. A veces no sucede que literalmente nos pongamos de pie pero por dentro es posible retorcerse, incluso hundirse en el asiento cuando nos enfrentamos con un buen libro. Éste, a su vez no necesita estar en la lista de los best-seller ni estar antologado por los mejores críticos, tampoco cambiarnos la vida, muchas veces basta con dejarnos una inquietud, cierta sensación (en un espectro que va de la felicidad al malestar), de angustia, desasosiego, etc.

No les gusta leer: Se entiende mas no se justifica. La literatura hay que entender, no se limita a leer de la mayúscula al punto final por entrar entre los 4 de 10; es un arte y como tal no tiene por qué satisfacernos. Leer tampoco nos hará mejores que los demás, pero con seguridad nos hará cada vez más concientes de nosotros mismos. Un buen libro puede ponernos frente a una especie de espejo con rayos x en el que no sólo podremos vernos las entrañas sino nuestras virtudes y defectos, miedos, angustias y en fin, lo mejor y peor de nuestro ser. Leer nos da la capacidad de interiorizar cada experiencia, por lo tanto nos da la oportunidad de aprehenderla.

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¿Y El libro con qué se come… qué, no da de comer? ¿Y todo esto a mí qué?

Nada, nadie puede ser obligado a leer, los libros pueden recomendarse por montones y muchos de ellos no ser de nuestro agrado. Los lectores somos libres de no terminar un libro, de no comprarlo (existen bibliotecas), de retomarlo 10 minutos hoy, 1 hora la próxima semana, etc. Recordemos que las habilidades de lectura y escritura históricamente han estado vinculadas a cierto número de personas (¿4 de 10 quizás?), y que muchas veces los escritores surgen del mismo círculo y sus obras no siempre están dedicadas a todo tipo de público, menos al tipo de público que no tiene tiempo de leer, prefiere otras actividades o no le gusta y sólo lee cuando hay de por medio un salario o calificación.

¿Por dónde empiezo?

Por donde quieras y puedas sería mi primera respuesta, sin embargo podría aconsejar algunos.

1.Si eres primerizo piensa en algo corto (cuentos o novelas cortas, quizás poesía), si eres aventurero pasa al segundo punto.

2.Qué temas te gustan: el sexo, la ciencia ficción, el amor, la historia, el feminismo, algo que dé miedo…

3. Quieres leer algo de México, España, La India, Argentina, Uruguay, Rusia….

4. Busca: si puedes leer esto seguro tienes acceso a internet. Puedes intentar en tu buscador “Literatura de X lugar” y saldrá una lista de autores y obras. Elíge el libro que más llame tu atención con las primeras características (extensión y tema de tu interés).

5. Descárgalo si está en línea, búscalo en tu biblioteca más cercana.

o 6. Pide prestado el libro de tu mejor amigo, posiblemente te guste, conocerás más a tu amigo y tendrán un interés más qué compartir. Recuerda que puedes dejarlo si no te gusta, hay más en la lista de espera.

Algunos libros de corta extensión que me han gustado han sido los siguientes:

*El pozo, Onetti

*El túnel, Sábato

*La nada cotidiana, Zoé Valdés

*La soledad era esto, Juan José Millas

Cuentos infantiles:

*La peor señora del mundo, Francisco Hinojosa

*Cuentos de Pascuala Corona

*Diario de un gato asesino

Y los más importante:

¡¡Disfruta tu lectura!!

La noticia de la encuesta sobre la lectura en México:

http://aristeguinoticias.com/2711/kiosko/4-de-cada-10-personas-leen-en-mexico-revela-encuesta-nacional/

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  • BMCS dice:

    Es verdad lo que dices sobre: Un buen libro puede ponernos frente a una especie de espejo con rayos x en el que no sólo podremos vernos las entrañas sino nuestras virtudes y defectos, miedos, angustias y en fin, lo mejor y peor de nuestro ser”. Pero para eso hay que “vivirlo” no sólo leer por “obligación”…..

    Creo que el mayor problema es cultural, en México no hay una cultura historica de lectura y aunque hoy en día pretende difu difundirse la maenra en que se hace es, desde mi perspectiva, bastante aburrida…

  • ps1c0rps dice:

    Importante también agregar que no estaría de más que las personas que les gustan los libros pueden aprender a “vendernos” un libro. Como ejemplo digo que en mis días de escuela las matemáticas se me hacian aburridas y no les veía el sentido y fué hasta después que encontré su significado, o sea los maestros no me supieron vender las matemáticas. Así creo que se debe hacer con los libros. Toda la gente tiene algo que le interesa, sino ,no irían al cine o verían novelas. Es sólo que han de pensar en los libros como yo pensaba de las matemáticas.

  • Muy buenas recomendaciones, ha leer se ha dicho.

  • PdL dice:

    Cierto, desafortunadamente la difusión muchas veces tiene efectos contrarios. Recuerden que el mecado y la corrupción son intermediarios de la literatura, ellos saben hacer dinero, no lectores. Como ser un buen padre o buen profesor, todo lo que te digan de la lectura no lo sabrás hasta que tengas un hijo, estés frente a un grupo o leas un buen libro.
    Algo que suele costar trabajo es quitarse los prejuicios cuando abrimos un libro, uno se siente obligado, más que comprometido, a terminarlo pero nadie que no sea experto está obligado a analizarlo. Para quien se inicia en la lectura está bien si el “me gustó” o “no me gustó” es sincero. Ya luego nos damos cuenta de que nuestros gustos van teniendo constantes, etc, etc.
    No crean en todo lo que se dice de un libro, léanlo.

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