“Her” y las Vicisitudes del Amor

¿Se siente sólo?, ¿siente un inmenso vacío?, adquiera el nuevo Sistema Operativo OS1, una inteligencia artificial.

Y eso hizo Theodore (Joaquin Phoenix) protagonista de la película “Her”, ésta es una película que sin duda te dejará pensando en la importancia y complejidad del amor, la soledad y la tristeza;  al mismo tiempo que te muestra lo increíblemente práctica, en muchos sentidos, que podrían hacer nuestra vida las inteligencias artificiales y los peligros de estar más conectado con el mundo virtual que con el mundo real.

Image from www.herthemovie.com

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La película es un drama cómico con tintes futuristas en donde Theodore, un ciudadano promedio envuelto en la rutina y asfixiado por la soledad, adquiere un Sistema Operativo Inteligente que le inyecta “vida” a su cotidianidad, Theodore termina enamorándose de él/ella, su Sistema Operativo adquiere personalidad femenina y se autonombra Samantha (Voz de Scarlett Johansson). Pudiera pensarse que los creadores se volaron la barda al presentarnos una historia sci-fi de amor entre un humano y un sistema operativo, sin embargo el planteamiento que hacen del amor de pareja y las relaciones afectivas es más real y certero de lo que podríamos esperar.

“Her” no es la clásica historia de amor donde los protagonistas “viven felices para siempre”, “Her” te propone que puede existir amor en donde, al parecer, no hay nada, de aquí la pregunta: ¿Puede amarse lo que no existe?…. No, espera; la primera pregunta que arroja la contemplación y reflexión sobre la película es ¿Qué es el amor?

image from www..herthemovie.com

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En la película Theodore es un hombre que carga con apegos a cuestas, como muchos de nosotros, es una persona que se siente sola e incapaz de poder tener una relación afectiva estable; se ha separado de su esposa (Rooney Mara) pero el miedo a perderlo todo y el apego a su relación fracasada hace que postergue la firma del divorcio anclándose así al pasado y dejando de vivir el “ahora”. Cuenta con un par de amigos que no llenan su vida. Hoy día suponemos que el avance tecnológico nos ha brindado la posibilidad de estar cerca y mejor conectados con los demás, “Her” nos muestra que contrariamente a lo que pensamos esta cercanía virtual puede hacer más profundo nuestro ensimismamiento y más marcada la separación con las demás personas; resulta cómico, aunque es una situación real, como la terrible sensación de soledad y la falta de afecto (amistad, amor, etc) hace que las personas tengan la necesidad de buscar el amor más allá de sus limites reales, tal situación me evoca las relaciones por internet, donde si bien es cierto que interactuamos con la personalidad de alguien real y podemos creer enamorarnos de esa persona, de sus detalles virtuales, de su compañía virtual, etc., la “relación” es irreal. El ser humano es integral, vive y experimenta el mundo a través de sus sentidos: Olfato, vista, gusto, tacto, oído; una relación en donde no se estimule uno o varios de estos sentidos puede a la larga ser frustrante y estar condenada al fracaso.  Pero, ¿Qué es el amor?

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El complejo proceso de enamoramiento y las vicisitudes de las relaciones afectivas quedan expuestos en esta película. A la vida de Theodore llega Samantha, un Sistema Operativo que de entrada hace más fácil su vida pues es su “asistente personal” sólo que Samantha evoluciona con la constante interacción con Theodore, está programada para retroalimentarse con las vivencias y experiencias de su dueño, esta interacción y el creer haber encontrado a la mujer perfecta en Samantha hace que Theodore se enamore. El amor de pareja es voluble, queda claro. Theodore tiene oportunidad de comenzar una relación con una chica asombrosa (Olivia Wilde) pero se da cuenta que no puede cumplir con las expectativas de ella quien manifiesta querer una relación seria y no sólo una noche de pasión, Theodore se aterra y huye. Samantha por el contrario no le pide más que permitirle ser parte de su realidad, es  un Sistema Operativo curioso y perceptivo que desea aprender y crecer, sólo quiere conocer la vida a través de la experiencia corpórea de Theodore, Samantha está para él, una chica real pide que estén para ella y eso lo sabe bien Theodore quien no pudo estar para su esposa cuando más le necesitaba y esa, la ausencia de  él en su relación, fue una de las principales causas de la separación. En su ilusión de enamoramiento Theodore encuentra salida a la tristeza que lo acecha, nuevamente se siente feliz y cree tener un motivo para vivir, sin darse cuenta que Samanntha no sólo no es real sino que le proporciona el amor de la manera que él lo desea porque está programada para ello, en pocas palabras “le dice lo que quiere oír”. Cuando nos enamoramos solemos proyectar nuestros deseos en la persona amada, será la pareja ideal siempre y cuando cumpla con nuestras expectativas, entonces es necesario preguntarnos, ¿amamos a una persona o sólo nos enamoramos de lo que esperamos de esa persona?. Magistralmente “Her” nos desenmascara, nos muestra que sólo cuando nuestras necesidades afectivas sean satisfechas estaremos felices en una relación. La mayoría de las personas se relaciona con otras con la finalidad de obtener afecto pero son pocas las personas que realmente tienen una necesidad de dar amor, de cerrar un circuito de bienestar mutuo; pareciera que nuestra especie está condicionada a recibir, a proveerse de estímulos placenteros momentáneos pero no nos educaron a dar sin obtener nada a cambio.

Tal vez la historia de Theodore pueda resultar dramática, pueda asustarnos al percibir lo difíciles que son las relaciones afectivas y el grado de responsabilidad que éstas acarrean pero si somos objetivos podemos aprender un poco más de ese complicado sentimiento que es el amor, de cómo una comunicación sana es primordial para el óptimo desarrollo de nuestras relaciones y de cómo un ser humano puede ser feliz sin necesidad de tener a alguien que le provea amor y compañía. Finalmente, pareciera que el guionista quisiera decirnos: “Hey, el futuro te ha alcanzado y si no quieres que éste te destruya aléjate de la vida virtual que te ofrecen las redes sociales y vive la vida real, enamórate, ríe, llora, sufre. VIVE”

2 Comments

  • Nava M dice:

    Esta historia es tan común que da miedo… Personas a mi alrededor se enamoran de una personalidad que no existe, o que existe virtualmente. Incluso, creo que la mayoría de esas virtuapersonalidades son la propia en si. Muchos de nosotros, somos en la red lo que no somos en la vida real, y supongo que es por eso que es posible enamorarnos de personalidades que no existen, tal cual no existe la personalidad que somos allá.
    Hasta hace un par de meses, hubiera dudado cual soy, si el de las redes, o el de aquí… ¿Cual de las dos es la realidad?

    • Berenice MCS dice:

      Eso, enamorarse de personalidades que no existen, pasa tanto en el mundo virtual como en el mundo real…. regularmente nos enamoramos de las proyecciones que hacemos de nuestros deseos en otras personas, es como cuando piensas o dices “es una berrinchuda, pero con el tiempo cambiará” o “Él no quiso hacer/decir eso, con el tiempo cambiará” y en nuestra “ilusión de amor” no vemos a la persona real, aquella que no es perfecta y que como nosotros está llena de defectos….. Las relaciones afectivas siempre son complicadas!…

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