Cita A ciegas con: Jair Cortés Montes

Nada sucede dos veces

ni va a suceder, por eso

sin experiencia nacemos,

sin rutina moriremos

Wislawa Szymborska

Como la lista de requisitos para pedir empleo, la ilógica lista de características que debe poseer un poeta consta principalmente de haber sido publicado; perfiles en redes sociales, revistas virtuales y blogs aún no forman parte de aquella frase “papelito habla” seguramente porque no han sido impresos. Sin embargo, es mi parecer que las nuevas herramientas han contribuido mucho al reconocimiento de diversos autores, entre ellos al de Jai Cortés Montes quien, nacido en Tlaxcala y perteneciente a la generación de los sesentas, se ha dedicado arduamente a la autodifusión de su obra a través de estas herramientas.

Afortunadamente también ha sido publicado, hasta el momento tiene los poemarios: A la luz de la sangre (1999), Dispersario (2001), Tormental (2001), Contramor (2003), Caza (2007) y el más reciente Enfermedad de Talking (2008). También se ha dedicado a la promoción y difusión de la cultura en distintos programas y ha participado en un programa de radio.

fotografía jair cortés

Otro de los mitos alrededor de las publicaciones es aquel sobre el primer libro  y la idea de que es el peor de todos. Esto se explica por la sencilla razón de que el escritor adquiere su madurez -en la vida y en su obra- conforme pasa el tiempo. Al igual que nosotros en la adolescencia cuando creímos tener los mejores gustos y más entrados en años no volvimos a mencionarlos por vergüenza. En efecto, lo mismo sucede con los autores, el caso de Jair Cortés no es la excepción, no por la vergüenza sino porque él no se ha desentendido nunca de su obra, esa madurez lo ha caracterizado.

Aunque la reseña pretende centrarse en su primer libro, también es justo invitarte, lector, a que conozcas el resto, pues es sólo a partir de la lectura completa de su obra que se vuelve visible este proceso del que te hablo; en su primer poemario encontrarás una consciencia adolescente, haciéndose por primera vez aquellas preguntas sobre su realidad más inmediata: la familia.

Con un par de años más de autoconocimiento es posible entender el Tormental que atraviesa y del que es preciso salir, pues si no mata hace más fuerte, en este poemario encontrarás un tono de misticismo, la primer parte “Noche previa a la tormenta” se encuentra relacionada precisamente con lo nocturno y por ello con la vía purgativa del camino místico, también te darás cuenta que sólo un poema, a la mitad, está titulado como “Desvaríos”, equivalente a esta vía y paso hacia la vía iluminativa en la que, si se quiere lograr la unión, debe primero despojarse de toda distracción, comprenderse uno con el universo e ir más allá de los límites físicos hasta lograr la unión con ese todo que es él mismo, Jair escribe:

Mis ojos no son las ventanas

son las puertas

Y para que todo y todos entren en mí

los abro de par en par (pág. 33)

La apertura a lo externo es a la vez una apertura interna, comprensión de todo lo que contiene y le rodea para al fin decir:

Y aquí

Entre ustedes

Yo me pronuncio vivo (Íbidem)

a la luz de la sangre

Contramor por otro lado, tiene un tono distinto, más consciente -aunque desde el primer poemario lo esté-, en él Jair escribe:

Abro las alas que no tuve

y confieso que soy el asma sitiado en el pulmón de la infancia,

declaro mi lágrima tardía,

e intento la vida al levantar un apellido de fuego para bautizar mi descendencia.] (pág. 8)

     Enfermedad de Talking en cambio, requerirá un poco más de tu atención y paciencia pues, lo que en principio puede parecerte inconexo, se debe a que tiene una disposición distinta, que te invito a averiguar. Jair, en una entrevista afirma al respecto: “El tiempo que en lo social se convierte en cadenas, en la lectura se vuelve una puerta abierta. También dice: “Creo firmemente que el poema es la condensación de una forma de vida, es el ojo y la imagen a la vez, el poema por sí mismo es crítica de su tiempo ” (1)  La pista es sencilla. el hombre se ha fragmentado, no hay más conexión consigo mismo ni con el mundo y a pesar de ello el desarrollo de medios de comunicación está en efervescencia, tal como una enfermedad.

Hasta aquí la promoción del resto de su obra (no pude perder la oportunidad de hacerlo). A la luz de la sangre, como ya te mencioné, puede leerse como la adolescencia de la obra de Jair pues, como él ha dicho: de la poesía ha aprendido a ser él mismo, algo que se aprende -generalmente- en esta etapa.

El poemario se encuenta dividido en seis partes, la mayoría refiere a alguno de los integrantes de su familia: “Palabra carnal”; “Los himnos al patriarca”; “Como un bálsamo”; “El alcatráz y la espeanza”; Un mismo aliento en dos espejos” y “Para nosotros no será el olvido”, ¿Ya lo sabes? El segundo, como te darás cuenta, tiene cierta relación con las Coplas a la muerte de mi padre de Manrique, Jair escribe:

Mi corazón cumple veinte flores,

festeja la primera arruga en el calendario.

No se va lo que parece,

se va lo que uno quiere.

Lleno mi cántaro de agua y me arrojo al desierto,

no tengo miedo porque una lágrima es mi brújula.

Mis ojos limpian sus tragedia:

Te veo en mi cántaro, Padre, en donde te llevo como

agua al desierto. (pág. 26)

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En este conjunto de poemas, publicado por Fondo Editorial Tierra Adentro, encontrarás que la poesía de Jair Cortés no es sólo la explosión lírica de las relaciones familiares, a pesar de su adolescencia el poeta conoce bien su materia de trabajo: las palabras, éstas en el primer poemario, como en el primer día de la creación del mundo, se encuentran en estado líquido, a veces como sangre, a veces como agua, elementos sagrados que también acompañan a la sal o al fuego. Son estos los que refieren a la familia porque, a pesar de todo,  ¿qué hay más sagrado que la familia?

     La poesía, recordemos, es un medio de comunicación, de expresión como se suele decir, comunica hacia afuera, pero como expresión de lo interno también comunica hacia el interior, quiero decir que en este pimer libro ya es visible el camino hacia adentro que será abordado más tarde en Tormental, como escribe Jair:”Al dolor le sigue una mañana más clara”. Pero si aún quedan dudas, el poeta escribe en su dedicatoria: “Este libro es el infinito de mis nombres: mis Padres, mis Hermanos, mi estirpe nómada” (pág. 11)

     Jair Cortés Montes, involucrado en su contexto -que es el nuestro- nos enfrenta, a partir de su poesía, con la realidad que hoy parece rebasarnos. Por ello este poemario es para ti y para mí, para todos nuestros hermanos y todos aquellos que hereden y se queden a enfrentar el mundo. Y de qué otra manera sino a través de la poesía que es resistencia.

     Sin más y en espera de que te haya invadido la curiosidad de leer por lo menos A la luz de la sangre, te invito a buscar la poesía de Jair Cortés Montes, recuerda que si te unes a la lista de lectores de poesía el mundo podría ser mejor….bueeno, por lo menos más sensible.

(1)Entrevista a Jair en Círculo de poesía. Revista electrónica de literatura, año 4, semana del 24 al 29 de noviembre de 20013, disponible en:http://circulodepoesia.com/nueva/2008/06/la-poesia-esta-implicita-aun-antes-de-las-palabras/

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