Ajusticiando, El Almuerzo Desnudo de William S. Burroughs

naked_lunch.olympia.frontFinalmente y luego de superar innumerables apoplejías producto de su lectura enervante he conseguido cerrar la última página de «El almuerzo desnudo» de William S. Burroughs. Ya puedo dar una opinión al respecto.

Lo primero a decir es que si algo me emocionaba de este libro es que es semi prohibido y yo tengo una propensión desusada a deleitarme con lo que la sociedad considera censurable. De hecho fue quemado y negado para publicar por un tiempo en EE. UU., el país de la expresión libre. Mi primera incursión en la Interzona fue la película homónima de David Cronenberg, un judío conocido por sus filmes controversiales rayanos en lo desquiciado. Bien, pues este es uno de esos raros casos en que la película resulta mejor que el libro.

La fama del manga opus del rey de la generación Beatnik es un efluvio ilusorio. No es ni poético, ni prosaico, ni cuidado en la trama. Es una conglomeración de historias sin cohesión de un drogadicto acostumbrado a irse por las ramas. La narrativa es desastrosa. No comprendo los elogios prodigados por escritores del calibre de Henry Miller o de Allen Ginsberg. Aunque el último era amante de Burroughs, cosa que pueda dar sentido a las notas lisonjeras del afamado autor.

Este libro es pestilente, en ningún momento me sentí enganchado realmente y por poco me roba mis capacidades literarias actualmente menguadas por su envenenada pluma. Lo podemos dividir en dos secciones, la primera y mayoritaria consiste en breves alucinaciones desordenadas cargadas de mucho humor negro y la segunda, en un artículo sobre las drogas y sus usos. En una palabra, es un elogio a la farmacodependencia.

Almuerzo Desnudo6Poco interesante, sobrestimado y a menudo incomprensible. Que no vengan luego con la patética excusa de que es arte abstracto y cada pasaje encierra significados ocultos porque sería tremendo embuste. A leguas se distingue que ni el autor sabía exactamente lo que quería expresar al escribirlo, solo planeaba impresionar y presumir de grandilocuencia.

Lo poco rescatable del libro son el Dr. Benway, un tipo inmoral muy cómico y personaje clave en el desarrollo de varias historias en la Intezona, y el artículo final sobre el uso de ciertas drogas contado por la voz de la experiencia. Es una parte muy prolijamente escrita. Vale la pena leer eso.

Sin mayor ceremonia me enfundo el capuchón de ejecutor y preparo la sentencia.

Calificación: 3,6.

Sentencia: Disolución en orín de pruebas positivas de dopaje.

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